Wednesday, July 20, 2011

Lauk

Te acaricio y un gesto demasiado humano para el que no tengo palabras me inquieta. Bajo tu abrigo de pelo corto y sedoso intuyo mi epidermis. Dos mandorlas negras proyectan una mirada celeste tras tu mascara atigrada y zozobro. Añoro habitar tu paraíso felino de rancia estirpe egipciaca, Lauk.

Tuesday, June 1, 2010

¿DESDE DONDE ESCRIBEN LOS POETAS?

Altísimas Washintonias hacen de torres vigías cerrando el paso al umbrío jardín. Un camino empedrado conduce, a través de un pequeño puente, a la entrada de la casa. Desde el mirador que circunda el piso superior contemplo como la huerta borda de encaje la tierra antes de que la devore la ciudad. Y el mar. El mar que nos nace para luego pedirnos que retornemos a él.
Bajo al jardín donde cálidas espigas de ladrillo rojo alfombran los pasillos que atraviesan el laberinto de setos de murta hasta llegar al estanque umbilical. Hoy, alberga oros de glicinia que fueron carpas doradas. Allí me abraza una pérgola blanca cuya boca me invita a dejarme comer mansamente hacia un seto de granados que cierra el jardín por oriente donde, entre sus ramas desnudas, un papagayo entona:

Te pintaré solitaria
en la urna imaginaria
de un daguerrotipo viejo
o en el fondo de un espejo,
viva y quieta,
olvidando a tu poeta

Y te enviaré mi canción
"se canta lo que se pierde"
con un papagallo verde
que la diga en tu balcón

Y es que estoy en la casa que cobijó a Antonio Machado, en Rocafort, durante la guerra vil. La verdad, no sé desde dónde escriben los poetas, pero desde aquí escribió un poeta.

 
Antonio Machado en Villa Amparo

Sunday, May 30, 2010

El rayo verde

©A. Weirsmuller

Como cada tarde, desde hace más de dos lustros, Terenci Proli retomó sus agujas, cargadas de punto de colores telúricos. Un solo hilo, entretejido con cabos de varios colores, formaba, con la ayuda de dos agujas largas, filas sucesivas de vagas saliendo las de cada fila de la fila anterior y quedando pasadas en una de las agujas hasta que, en la vuelta siguiente, pasaba de nuevo el hilo por ellas con la otra aguja. Mientras tejía, su mente erraba perdida en una suerte de añoranza vaga que guiaba la urdimbre del cobertor.
Caía ya la noche en la bahía, frente al mirador, mientras maduraba armoniosamente la labor cuando, de pronto, una de las agujas enloqueció y comenzó a tirar de la manta descubriendo sus vergüenzas sin ningún tipo de censura. Hermosas imágenes inconscientes, inquietantes y vivísimas iban tomando forma tramando historias de lanifício.
Un instante antes del amanecer, un rayo verde, de un verde tan luminoso que cegó su vista encendió el cobertor.
-Si existe el verde en el Paraíso, no puede ser más que este verde, que es sin duda, el verde de la confianza –pensó, suspirando, antes de cerrar los ojos. El tapiz de su vida cubrió por completo a Terenci que descansaba en paz.

nigella

Wednesday, May 26, 2010

El Sapo

Carmen desea acabar. Anda pesada, apenada, espantada. Se ladea desgarbada. Llega hasta el retrete. Ase la tapa. Tarda en levantarla ya que teme enfrentarse a ese trance más que a fenecer. Ve cercana la llegada de ese ser que le apalea las entrañas, esas entrañas que detesta.
Manel espera atentamente las señales. Sacude las jarapas de la sala. Prende velas negras. Acaba las tareas. Levanta las manos. Arregla el cable. Se ata el gaznate.
Carmen derrama aguas. Plañe. Se mezclan sangre, quejas, cantaletas, protestas, en ese valle del tártaro. Se tambalea baqueteada, desarmada, mareada, cansada, aterrada.
¿Qué hace? Expulsa a Satán que cae, cae, cae. Las aguas se tragan a ese ángel que apenas jadea pasa de la charca al albañal. Se arrastra hasta la ventana, la abre. Salta.

nigella

Monday, April 26, 2010

El arte del zapatero

He llevado a reparar unos zapatos que me proporcionaban una andadura muy especial. Son zapatos bajos, de corte masculino, con adornos de encaje muy femeninos. Hace cinco años que ando con ellos. La sorpresa ha sido dar con un zapatero joven, con gran sentido del oficio. Un taller pulcro, repleto de zapatos de todos los humores que esperan pacientemente en las estanterías su turno de reencarnación.

Pasadas un par de semanas vuelvo a por ellos.

-¿Están listos?, -le pregunto al joven -que hoy no lo parece tanto- mientras le entrego el carnet de identidad de los zapatos.

Cruza una puerta tras él y vuelve tirando de un par de correas.

-Aquí los tiene. Realizaron su tempotránsito con provecho. Ahora procure cuidarlos adecuadamente. Es muy probable que tengan descendencia, -dice el zapatero guiñando un ojo.

Su aspecto me sorprendió. Andaban solos, es más me empujaron hacía la calle animadamente no sin antes despedirse del zapatero haciéndome trastabillar.


nigella.

Monday, April 12, 2010

AMARILIS VENEREA




Amó a tantos hombres que nadie pudo contarlos. Cada uno de ellos le pedía un pelo para ponerlo en su sopa y morir atragantado antes de ser abandonado. Sin embargo, Amarilis se negaba porque, según ella, todos se parecían tanto que resultaba difícil distinguirlos y no quería quedarse calva por culpa de un solo hombre.

Saturday, April 10, 2010

APRECIO A MONTERROSO

  “Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí.”
Augusto Monterroso.



“¡Este cuento se acabó! –dijo cuando despertó y vio que el dinosaurio todavía estaba allí.”
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“¡Empiezo a estar harto de encontrarme aquí cada vez que Ud se despierta! -dijo el dinosaurio.”
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“¡Otra vez Ud! –exclamó el dinosaurio.”
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“Buenos días –dijo el dinosaurio. Como le decía, ayer, tenga Ud. en cuenta que pertenezco a una especie distinguida. En realidad, habitamos los ecosistemas del Mesozoico durante unos 160 millones de años, alcanzando una gran diversidad de razas y tamaños. De envergadura superior a la de los Titanes, éramos ovíparos, de piel dura y escamosa y usamos armaduras mucho antes que los humanes. Entonces, la Tierra era conocida como Dinosauria…”
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“¡Empiezo a estar harto de encontrarme aquí cada vez que Ud se despierta! -exclamó el dinosaurio.”
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“-Si cuando despierte, todavía está Ud ahí, ¡lo mato! 
  -No es posible –dijo el dinosaurio. Soy un ser extinto.”
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“Hagamos un pacto –dijo el dinosaurio-. Yo desaparezco y Ud. no vuelve a despertar.”
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“¡Vuélvase a dormir! –gritó el dinosaurio. No consigo entrar.”
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"¡Si me vuelve a despertar antes de las ocho, le hago desaparecer para siempre! –le imprecó al dinosaurio.”
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“Cuando despertó, el dinosaurio había puesto un huevo.”
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“¿Es Ud. el dinosaurio de Monterroso?”
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“CAMBIO DINOSAURIO POR DESPERTADOR ANALÓGICO”
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“Tenemos mucho en común Ud. y yo –dijo el dinosaurio. Habitamos el relato más breve de la Literatura Universal, hasta la aparición de "El emigrante" de Luis Felipe Lomelí (¿Olvida usted algo? -¡Ojalá!).”
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“No puedo hacer nada más por Ud. –dijo el dinosaurio despidiéndose del bello durmiente.”
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“¡Ha acabado Ud. con mi inconmensurable paciencia! Dijo el dinosaurio antes de tragarse al tipo que lo despertaba cada día a la misma hora”
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“Si no me paga, de inmediato, los derechos de personaje que me corresponden, devoraré su relato Sr. Monterroso y volverá Ud. a ser un autor desconocido."
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nigella.